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martes, 4 de agosto de 2015

Camino Natural de la Senda del Oso

En la zona asturiana de la Cordillera Cantábrica, perteneciente al concejo de Teverga, se ubica la Senda del Oso, un precioso Camino Natural que sigue el antiguo trazado de un ferrocarril minero. Dicho tren transportaba hierro y carbón a los valles mineros de la zona (Quirós y Teverga), y es allí donde se sitúa el Camino Natural de la Senda del Oso, la escapada que hoy os proponemos hacer en el blog de MUND tras nuestra anterior ruta por la Sierra de la Demanda. Hoy subimos más al norte para proponerte un paseo en otro entorno mágico que no olvidarás. 



Tras la senda de un bosque de castaños

La ruta tiene una longitud de casi 9 km., con un desnivel de subida de 370 m. y de bajada de 110 m. Aproximadamente se tardan dos horas y media en completarla, y aunque es una ruta que exige esfuerzo podríamos considerarla como de dificultad media. La ruta está bien señalizada a lo largo de todo el trayecto, por lo que resulta fácil seguirla. La travesía comienza en la localidad asturiana de Entragu, junto a las señales que indican el inicio de la ruta. Antes de empezar a caminar puede ser una buena idea disfrutar de las casonas que se encuentran a lo largo del pueblo. 

Siguiendo el camino llegaremos a Samartín – La Plaza, localidad más importante del concejo de Teverga y que alberga la edificación románica de la Colegiata de San Pedro. La ruta continúa a través del imponente paisaje natural de la Sierra de la Sobía y llega hasta la localidad de Riellu, donde también puede disfrutarse de arte románico si se visita su iglesia parroquial. El trayecto continúa a través del Castañedón, un bosque de castaños centenarios perteneciente al Parque Natural de las Ubiñas-La Mesa.



Llegando a Cueva Huerta

Disfrutando del verde entorno natural que nos acompaña alcanzaremos el pueblo de San Salvador, bañado por el río Páramo. Es ésta otra interesante localidad que bien merece un alto en la ruta para contemplar las ruinas de una atalaya medieval o sus preciosas viviendas rurales. Encontraremos en el pueblo una fuente para reponer fuerzas y proseguiremos por el tramo con mayor pendiente de la ruta. Llegaremos a un bosque y cruzaremos un arroyo a través de una pasarela. 



El Camino Natural se acerca en este punto al Parque de la Prehistoria, un interesante museo paleolítico con pinturas rupestres. Cerca del parque, en las zonas norteñas más abruptas, habita el gran protagonista de esta ruta: el oso pardo cantábrico, un magnífico animal que recorre el valle y que a veces puede llegar a contemplarse. Seguiremos por el paraje de Presorias a través de prados y abundantes árboles de la zona y llegaremos a un desfiladero donde se sitúa Cueva Huerta. Ésta es una interesantísima cavidad con más de 14 km. de extensión habitada por murciélagos y ricas formaciones geológicas que, sin duda, merece una visita. Cueva Huerta sirve también para marcar el final de nuestra ruta.



Fuentes Consultadas: magrama.gob.es
Fotografía 01: Horrapics
Fotografías 02 y 03: Taquiman
Fotografía 04 y 05: magrama.gob.es
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lunes, 15 de septiembre de 2014

Excursión a los Andes,
lugar de montañas sagradas

Isabel García y Roberto Rodrigo son dos montañeros y amigos de MUND que han recorrido medio mundo en busca de montañas y aventuras. Este verano estuvieron en la Cordillera de los Andes, en Argentina, escalando las cumbres más altas de la provincia de Salta. Lo hicieron junto a un amigo alpinista, David González. Compartimos con vosotros su crónica de este apasionante viaje, que les llevó a conocer lugares sagrados y ancestrales de la cultura inca.

Tras los rastros de la civilización inca

Durante un mes Isabel, Roberto y David estuvieron explorando las montañas de la provincia de Salta, lugar fronterizo con el desierto de Atacama (Chile). “Teníamos preparado un viaje a Tadzhikistán y a última hora nos enteramos que la compañía aérea había cancelado uno de los tramos del vuelo. Intentamos solucionarlo pero no hubo manera de que nos encontraran otro vuelo. Finalmente cambiamos el destino por Salta, una provincia al noroeste de Argentina de la que no teníamos excesiva información pero sabíamos que tenía montañas muy atractivas, como el Llullaillaco, un volcán de 6.739 m. donde hace unos años se encontraron tres momias incas”, nos cuenta Rober.


“Cumplimos con el objetivo. Además del LLullaillaco ascendimos el Cerro Chañi, de 5.896 m. para aclimatar, y el Quehuar, un volcán de 6.200 m. para aclimatar que también es sagrado, pues en él se encontraron restos humanos de sacrificios incas. 


Nos hubiera gustado subir alguna montaña más, pero allí es difícil hacerlo, pues las cumbres se encuentran alejadas de la civilización. A nosotros cada montaña desde la ciudad de Salta a la cumbre nos costó hacerla entre 5 y 7 días, contando con la vuelta.”.

Muy buenas sensaciones

Cuando le preguntamos a Rober por su balance personal del viaje  nos habla de muy buenas sensaciones: “en las montañas apenas vimos a gente. Son montañas muy diferentes a las que solemos escalar aquí, con mucho viento, mucho frío pero poca nieve, lo cual resulta curioso. Las quebradas es lo que más nos ha sorprendido: son como barrancos muy cerrados, sin vegetación y con mucho colorido. Hemos visto montañas con tonos verdes, cobrizos, del color del azufre… Un paisaje espectacular.”  

David también hace una valoración muy positiva del viaje: “La experiencia ha sido excepcional. Fueron tres montañas preciosas y completamente diferentes entre sí, pero si me tengo que quedar con una de las tres esa sería el Llullaillaco. Por su altura, por su paisaje invernal, por su inaccesibilidad, por esa sensación de aislamiento total que transmitía, por toda la historia inca relacionada con la montaña… Y además porque he ido con dos personas con las que es todo un lujo viajar. Sin duda recomendaría a cualquiera esta expedición”. Nosotros ponemos aquí el punto y final a la crónica de esta interesante aventura.


 

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