Elena estaba muy preocupada por la rara enfermedad ósea de su hija Alba,
que empezaba a afectarle a la piel de las piernas y los pies. Tras un duro
periodo de operaciones y hospitales, Elena contactó con MUND
para ver si podíamos ayudarla. En ocasiones anteriores os hemos hablado en este
blog del poder benéfico de nuestros calcetines de Cupron, con óxido de cobre.
Cuando recibimos la llamada de Elena nos pusimos a trabajar en unos calcetines
especiales para Alba y hoy queremos compartir con vosotros esta bonita
historia.
Elena nos cuenta la notable mejoría que
tuvieron los pies de su hija: “teníamos calcetines para cada día de la semana y
los incorporamos a nuestro ritual de buenas noches, dientes y pijama. En unas
semanas el aspecto exterior de las
cicatrices mejoró notablemente, así que aprovechando que era invierno se
los pusimos debajo de los leotardos. Pasó el tiempo y hubo un proceso de
cicatrización natural, y una mejoría de
las cicatrices de Alba que sorprendió a los médicos. De hecho, ellos
siempre habían tenido en mente una cirugía de carácter estético, pero ahora
mismo ya ni nos la planteamos. Para mí era preocupante no sólo esta cuestión
estética, sino también que la herida no se volviera a infectar con otras
bacterias, y hemos conseguido evitar ambas cosas." Nosotros nos alegramos de haber ayudado
a Alba, y de que ahora realice algunas actividades que antes no podía, como la natación.
En MUND esperamos que Alba siga mejorando cada día.
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Un año de hospitales, cinco operaciones,
nueve anestesias totales e
innumerables pruebas: por todo eso
tuvo que pasar Alba hasta que recibió un
diagnóstico final. Tenía osteomielitis producida por Coxiella burnetii, una bacteria que infecta los huesos y se extiende al resto de los tejidos que
lo componen. Sólo se conocía un caso parecido en Sevilla y
alguno más en Australia. La bacteria
que tenía Alba se alojaba en el fémur derecho y en sus pies, impidiéndole andar con normalidad.
Tras varias
operaciones en los pies de Alba, Elena contactó con nosotros: “leyendo mil artículos y alguno más
sobre infecciones encontré una referencia relativa a la falta de cobre en el organismo, y siguiendo esa información
descubrí que en un hospital de Barcelona se usaba cobre para los muebles de la zona de oncología. En otros países se
utilizaba el cobre en los textiles
que iban a estar en contacto con pacientes
crónicos y con hospitalizaciones de larga duración, para evitar infecciones. Convencida de probarlo me acerqué a
tiendas de deporte especializadas buscando calcetines que lo tuvieran, pero me
hablaban sólo de los escarpines para las piscinas, así que en otra noche de
insomnio navegando por la red descubrí que había
una empresa que lo utilizaba para algunos
de sus calcetines” recuerda Elena. “Esa empresa era MUND. Me descargué su catálogo y no encontraba un modelo de
calcetines con cobre que fuera para niños, así que decidí contactar con ellos.
Cuando recibí contestación me llevé una inmensa sorpresa” comenta Elena. “Me explicaron que MUND no hacía esos calcetines, pero me
dijeron que intentarían desarrollarlos”
Una
gran mejoría
Cuando enviamos a Elena calcetines con cobre y con plata, para
ver si mejoraban los pies de Alba, lo hicimos con la confianza de que pudieran
ayudar a su hija. Pensando en lo que podría suponer para Alba decidimos bordar su nombre en los calcetines,
algo que Elena recuerda muy bien: “quizá clínicamente
este dato no sea relevante, pero para una niña de tres años es algo muy
importante”.


