Que correr es sano y saludable es una realidad conocida por todos y que
no sorprende a nadie, pero ¿sabías que puede
afirmarse científicamente que correr rejuvenece? Efectivamente, un estudio científico reciente ha podido
demostrar que el organismo de personas
maduras que han corrido con regularidad a lo largo de su vida es más eficiente que el de otras personas
de la misma edad que no lo han hecho. De este estudio podría extraerse una
conclusión clara que ya ha sido sostenida en más estudios científicos: correr alarga la vida de los seres humanos.
PLOS ONE
es una revista científica publicada a través de internet que abarca la investigación
en materias relacionadas con la ciencia
y la medicina. Todos sus artículos
se revisan interna y externamente y son valorados por su calidad técnica. PLOS ONE Se considera
la revista científica más grande del
mundo y en la actualidad cuenta con más de 100.000 artículos.
Esta
prestigiosa revista es la que publicó el
estudio científico que analizó el consumo
de energía en el cuerpo humano en personas que habían corrido durante
décadas, puedes verlo siguiendo este enlace.
Dicho estudio corroboró, como ya hemos indicado, la mayor eficiencia de personas que habían corrido respecto a otras
sedentarias, o incluso respecto a otras que sí que hacían ejercicio a través de
paseos continuados pero que no corrían.
Aprovechando el jogging boom
A finales de los años 70 surgió en varios
países lo que se conoció como el jogging boom: un incremento de gente que practicaba el deporte de correr,
así como un aumento de maratones y
carreras populares. Los autores del estudio en PLOS ONE analizaron a
personas herederas de este jogging boom,
y su conclusión es firme al indicar que correr
no sólo mantiene joven a una persona, sino que además disminuye ocho años el riesgo de morir de ésta con respecto a otras
personas de la misma edad.
El estudio puso de manifiesto que personas que habían habituado su cuerpo a
correr durante años necesitaban
mucho menos esfuerzo para caminar comparadas con personas que no habían
corrido pero sí que estaban habituadas a andar. O, dicho de otra forma, las personas que corrían consumían menos
energía al caminar que las que no lo hacían: eran más eficientes
energéticamente, se movían con más facilidad, su calidad de vida mejoraba y su envejecimiento se retrasaba.
Un dato
El estudio concluía también que las
personas que habían corrido habitualmente a lo largo de su vida retrasaban en más de diez años su
dependencia para moverse, por lo que disfrutaban con más felicidad de los
años que vivían.








